7.9.10

¿Hay alguien ahí?

Tras tres meses de vacaciones blogueras, ya me extrañaría...

Septiembre es el mes de los regresos. También para las aves. Muchas de ellas (millones de ellas) están estos días en pleno viaje de vuelta a sus áreas de invernada. A lo ancho del hemisferio norte forman una extraordinaria marea de plumas y reclamos que, en oleadas, desciende hacia el sur llevándose los días más largos del año.

Durante este tiempo no he hecho ni una sola visita a la ría do Burgo. Pero no por eso he dejado de ver aves, claro. Primero he estado con Ana y Pedro en Madeira, a mediados de julio. Es un lugar absolutamente recomendable para pasar unos días, y un destino ornitológico de primerísimo nivel si, como es mi caso, te atraen especialmente las aves marinas. A su encuentro acudí en compañía de Hugo Romano y Catarina Fagundes, los responsables de Madeira Wind Birds. Gracias a su entusiasmo y profesionalidad es desde hace poco posible navegar mar adentro en busca de las especialidades ornitológicas de ese pequeño archipiélago oceánico. Desde su rápida lancha semirígida, la Ocenodroma, pude observar paíño pechialbo, petrel de Bulwer o petrel de Desertas, y a la caída de la noche, junto a las islas Desertas, ver y escuchar paíños de Madeira, más Bulwers o cientos pardelas cenicientas. Ana incluso se arrojó al mar desde su borda para bañarse en compañía de delfines moteados en mitad de la nada líquida.

Buena parte de agosto la pasamos luego en Estaca de Bares. La diversidad y los números de las aves marinas que se llegan a ver desde este promontorio no tiene parangón en Europa: págalos, charranes, fumareles, negrones, pardelas, alcatraces... Algún día incluso se sumaron a ellas rorcuales, común y aliblanco. En cuanto a las marsopas, delfines comunes, calderones y delfines mulares se detectan casi en cuanto el mar se allana. Aproveché para salir mar adentro en el Aula do Mar de Cariño un par de veces, y tuve así la suerte de ver de nuevo paíño de Madeira en Galicia (lo había visto hacía muchos años en otra salida al mar, e incluso tuve en la mano uno tiempo después), además de notables grupos de gaviotas de Sabine, págalo rabero o paíño de Wilson, entre otras muchas especies.

Aunque Estaca de Bares va a seguir siendo un destino prioritario hasta finales de año, septiembre ya está aquí. Y con él, como los primeros bisbitas comunes, este blog. De regreso.

Así que vamos allá.

6 comentarios:

Rubén Portas dijo...

Aunque es sobre la ría do Burgo, estaría bien que nos deleitaras un par de entradas con las mejores observacions de este año en Estaca ;)
La petición queda ahi.
Un saludo y si, sigue alguien ahi ;)

Sergio París dijo...

Claro que sigue alguien ahí... bienvenido jeje!! Me sumo a la petición de Rubén... para ir abriendo apetito: el sábado me acercaré a conocer Estaca por fin... que ya va siendo hora.

Un abrazo

Marcos Suárez dijo...

Hombre Toño! no nos pongas el caramelo en la boca, alguna afoto harías por esas tierras de Dios.
Bienvenido!!!!

Almudena dijo...

Bienvenido! Se te echaba mucho de menos!comienza la nueva temporada! :P

Yo suelo acercarme por la Ría del Burgo a menudo, y durante estos meses de baja actividad, me he entertenido observando el crecimiento de los pollos de los cisnes... Pero ya tengo ganas de que comiencen a venir las invernantes...
Saludos!

Anónimo dijo...

Perdona si me salgo un poco del tema ornitológico. La pregunta es la siguiente ¿con qué frecuencia se pueden observar rorcuales en Estaca de Bares? ¿Y orcas? Muchas gracias por anticipado.

Antonio Sandoval dijo...

Hola.

Se ven con mucha suerte y constancia, sobre todo si el mar está muy tranquilio. De rorcuales comunes tenemos unas cuantas observaciones al año. De orcas muy pocas.

Un saludo