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Sí, se quedó atrapado en el fango. Y durante 45 minutos. Lo cuenta el TimesOnLine. Muchos de quienes de venís por vez primera a la ría do Burgo (este domingo hay una kedada aquí) afean a este espacio su entorno en exceso urbano. Y tienen razón. La diversidad de aves es la mínima imprescindible para pasar un buen rato. Son confiadas. Muchas veces MUY confiadas. El sol está siempre a tu espalda... Pero la sensación de estar en pleno contacto con la naturaleza no existe. La línea del horizonte parece diseñada por el que inventó el Tetris, y para pajarear vas y vienes por un paseo marítimo de duro hormigón y dura plaqueta. Al menos (resígnate) no corres el riesgo de ser engullido por el pringoso limo que a tantas aves atrae.
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