18.4.06
18 de abril: Un peregrino y un cernícalo
Un Halcón peregrino y un Cernícalo vulgar sobrevolaron hoy, en diferentes momentos, la avenida de Alfonso Molina. Bajo ellos, Lavanderas blancas, Gorriones comunes, y palomas se afanaban ya en la fabricación de sus nidos. En un cruce inmediato a la fuente de las Pajaritas, indiferente al trasiego humano y automovilístico, un Jilguero cantaba desatado por la pasión primaveral. Una pareja de Gaviotas patiamarillas, por último, se amaban de forma aún más apasionada (y práctica) en una azotea. Incluso en el corazón de la ciudad uno se juega el cuello mirando aquí y allá.
17.4.06
17 de abril de 2006: Movimiento de zarapitos y andarríos, y un Charrancito
Recién llegado de una visita semanasantera a Trujillo (Cáceres) y alrededores (Gangas y Ortegas, Buitres negros, Águilas perdiceras, Sisones, Avutardas, Críalos... En total más de 80 especies vistas en 4 días), visito la ría do Burgo para comprobar los cambios acaecidos allí estos días de ausencia. Me reciben un sol resplandeciente, un intratable viento del norte y una espléndida bajamar que irá remitiendo a lo largo de las apenas dos horas que paso allí. Algunos de los paseantes lucen ya manga corta, pero yo, obligado a detenerme cada pocos pasos para mirar por el telescopio, me mantengo muy a gustito bajo mi jersey y mi chubasquero.
Al menos dos machos de Lavandera boyera cantan entusiasmados desde lo alto de una verdolaga o de la verja del Jardín Botánico. Sería estupendo retratarles mientras vociferan, pero el click de mi cámara siempre suena justo dos milisegundos después de cada reclamo suyo:
Hay una nueva Espátula en el estuario. Esta vez es un ave de primer invierno que muda ya primarias internas:
Con ella son, como mínimo y al menos, entre 10 y 11 los diferentes ejemplares de esta especie que han visitado este lugar desde el 1 de enero. Ha subido, por otro lado, el número de Zarapitos trinadores. Sumaban 20. También había 1 Zarapito real, una hembra con un pico realmente notable. Entrada además de Andarríos comunes: 8 de ellos se acicalaban y bañaban juntos en un rincón de la marisma. Y de Chorlito gris: 1 ave con algunas plumas oscuras en pecho y vientre y otra sin mácula alguna todavía. Mientras tanto, ya sólo hay 6 Garzas reales, 8 Garcetas comunes y 3 Cormoranes grandes. Siguen los 2 Correlimos comunes, y el número de Archibebes claros se mantiene. Ha bajado sin embargo el de Gaviota cabecinegra (3), pero ha subido el de reidoras (207). Por último, había 1 Charrán patinegro y 1 Charrancito, observado entre las gaviotas cuando estaba casi a punto de marcharme.
Al menos dos machos de Lavandera boyera cantan entusiasmados desde lo alto de una verdolaga o de la verja del Jardín Botánico. Sería estupendo retratarles mientras vociferan, pero el click de mi cámara siempre suena justo dos milisegundos después de cada reclamo suyo:
Hay una nueva Espátula en el estuario. Esta vez es un ave de primer invierno que muda ya primarias internas:
Con ella son, como mínimo y al menos, entre 10 y 11 los diferentes ejemplares de esta especie que han visitado este lugar desde el 1 de enero. Ha subido, por otro lado, el número de Zarapitos trinadores. Sumaban 20. También había 1 Zarapito real, una hembra con un pico realmente notable. Entrada además de Andarríos comunes: 8 de ellos se acicalaban y bañaban juntos en un rincón de la marisma. Y de Chorlito gris: 1 ave con algunas plumas oscuras en pecho y vientre y otra sin mácula alguna todavía. Mientras tanto, ya sólo hay 6 Garzas reales, 8 Garcetas comunes y 3 Cormoranes grandes. Siguen los 2 Correlimos comunes, y el número de Archibebes claros se mantiene. Ha bajado sin embargo el de Gaviota cabecinegra (3), pero ha subido el de reidoras (207). Por último, había 1 Charrán patinegro y 1 Charrancito, observado entre las gaviotas cuando estaba casi a punto de marcharme.
11.4.06
11 de abril: La Gripe Aviaria según "The Lancet"
La prestigiosa revista médica The Lancet publica un editorial acerca de la Gripe Aviaria en la que se hace eco de cómo el principal y fundamental vector de transmisión del virus es el tráfico de pollos de coral y sus restos, llegando a citar el informe de Grain que cité aquí a principios de marzo. Este editorial comienza así: "Avian influenza goes global, but don’t blame the birds". Más abajo, afirma que "despite extensive testing of wild birds forthe disease, scientists have only rarely identified live birds carrying bird flu in a highly pathogenic form, suggesting these birds are not efficient vectors of the virus. Furthermore, the geographic spread of the disease does not correlate with migratory routes and seasons. The pattern of outbreaks follows major road and rail routes, not flyways. Far more likely to be perpetuating the spread of the virusis the movement of poultry, poultry products, or infectedmaterial from poultry farms—eg, animal feed and manure.But this mode of transmission has been down-played byinternational agencies, who admit that migratory birds arean easy target since nobody is to blame".
10 de abril de 2006: Llegan 3 Zarapitos trinadores
El cielo, totalmente despejado. El viento, muy fuerte del nordés. La marea, altísima. El paseo, casi vacío. Apenas Diana y yo y unas cuantas personas más. Todos con el pelo muy revuelto y sacándonos ráfagas de aire de debajo de los párpados. Diana estrena prismáticos. Unos excelentes Minox 10x40. Lo primero que enfoca con ellos es un grupo de 8 Zarapitos trinadores. Hay, por lo tanto, 3 más que la semana pasada. Siguen los 2 Correlimos comunes, y además 3 Andarríos chicos, 8 Garzas reales, 18 Garcetas... Y bastantes Ostreros, y Gaviotas cabecinegras, y la pandilla de Archibebes claros... Pero todos ellos buscan refugio del ventarrón entre los juncos, de modo que resultan muy difíciles de contar. Ya de regreso, me crucé con esta Lavandera blanca, que se abrigaba del aire tras cuatro briznas de hierba y no sé qué cantaba:
9 de abril de 2006: En la colonia de Cormorán moñudo de Mera
Hoy nos hemos venido Ana y yo a visitar la colonia de Cormoranes moñudos del faro de Mera, en Oleiros, casi en el extremo oriental de la bocana de la ría de A Coruña. En el rato que permanecimos aquí fuimos capaces de encontrar 7 nidos, y de observar además 1 Cernícalo vulgar (especie nº 77).
Los cormoranes echados en sus nidos o bien contemplaban el paisaje y las idas y venidas de sus congéneres y de las gaviotas, o sesteaban, o ponían en orden las ramas y algas que conformaban sus plataformas. Uno de ellos se entretenía mirando cómo le hacía yo fotos desde lejos:
Por supuesto, en ningún momento nuestra presencia supuso el menor riesgo para la colonia, ya que nos mantuvimos alejados de ella. Lo bueno del digiscoping es que puedes tomar estas fotos aun estando a bastante distancia. En un momento dado, llegó del mar un ejemplar que allí, entre las olas, debió de añorar mucho a su pareja, pues nada más posarse se puso a hacerle caricias en la cabeza, la nuca y las auriculares:
Yo dudo que lo hiciera por “mantener la cohesión de la pareja durante la temporada de cría”, sino más bien por cariño. De otro modo, los cormoranes iban a resultar ser más racionalmente calculadores que muchos humanos. La pareja protestaba cada vez que el otro detenía un instante su demostración de afecto. Resultaban bien simpáticos.
Los cormoranes echados en sus nidos o bien contemplaban el paisaje y las idas y venidas de sus congéneres y de las gaviotas, o sesteaban, o ponían en orden las ramas y algas que conformaban sus plataformas. Uno de ellos se entretenía mirando cómo le hacía yo fotos desde lejos:
Por supuesto, en ningún momento nuestra presencia supuso el menor riesgo para la colonia, ya que nos mantuvimos alejados de ella. Lo bueno del digiscoping es que puedes tomar estas fotos aun estando a bastante distancia. En un momento dado, llegó del mar un ejemplar que allí, entre las olas, debió de añorar mucho a su pareja, pues nada más posarse se puso a hacerle caricias en la cabeza, la nuca y las auriculares:
Yo dudo que lo hiciera por “mantener la cohesión de la pareja durante la temporada de cría”, sino más bien por cariño. De otro modo, los cormoranes iban a resultar ser más racionalmente calculadores que muchos humanos. La pareja protestaba cada vez que el otro detenía un instante su demostración de afecto. Resultaban bien simpáticos.
7.4.06
7 de abril de 2006: Muchas Gaviotas cabecinegras
Nada menos que 108 Gaviotas cabecinegras había hoy por la tarde en la ría, todas de primer invierno excepto 4 de segundo invierno. Su número superaba a las reidoras (70). Había además 1 Archibebe claro más (25 en total), 2 Correlimos comunes (nuevos), 9 Garzas reales y otras tantos Cormoranes grandes, 2 Gaviones, 16 Garcetas comunes, 5 Zarapitos trinadores, 1 Chorlito gris...
Ni rastro de la Cigüeñuela, la espátula o las gaviotas yankees.
Ni rastro de la Cigüeñuela, la espátula o las gaviotas yankees.
6.4.06
5 de abril de 2006: Entran charranes patinegros y Gaviotas cabecinegras
Visito la ría hacia el final de la tarde, bajo una perezosa lluvia que no acababa de mojar del todo. Sigue por aquí la Cigüeñuela que vió ayer Xabi Varela:

Ahora un poco más cerca:

Como la Cigüeñuela no es en absoluto una especie común en Galicia, sino todo lo contrario, estuve un buen tiempo observando cómo se alimentaba de gusanos, se acicalaba, etc. Con ella llevo ya 76 especies observadas este año en la zona. También continúa la Espátula:

Mientras tanto, se apreciaba una buena entrada de algunas aves. Así, había en el estuario 12 Charranes patinegros y 39 Gaviotas cabecinegras, todas de primer invierno excepto una, de segundo invierno. También había más Gaviotas sombrías y Vuelvepiedras. El resto de cifras por especie es idéntico al de estos días pasados, salvo el de Gaviotas reidoras, algo menor. No pude localizar ni la Bonaparte ni la guanaguanare.

Ahora un poco más cerca:

Como la Cigüeñuela no es en absoluto una especie común en Galicia, sino todo lo contrario, estuve un buen tiempo observando cómo se alimentaba de gusanos, se acicalaba, etc. Con ella llevo ya 76 especies observadas este año en la zona. También continúa la Espátula:

Mientras tanto, se apreciaba una buena entrada de algunas aves. Así, había en el estuario 12 Charranes patinegros y 39 Gaviotas cabecinegras, todas de primer invierno excepto una, de segundo invierno. También había más Gaviotas sombrías y Vuelvepiedras. El resto de cifras por especie es idéntico al de estos días pasados, salvo el de Gaviotas reidoras, algo menor. No pude localizar ni la Bonaparte ni la guanaguanare.
5.4.06
4 de abril de 2006: Una cigüeñuela en la ría
Xabi Varela y Roberto Vidal me envían sus observaciones de hoy en la ría do Burgo. La noticia de alcance es la aparición de una Cigüeñuela, especie muy poco frecuente en Galicia, y que repite en este estuario por segundo año consecutivo (también fue Xabi quien descubrió la anterior). Por otro lado, ha aparecido una nueva Espátula, de 2º año-calendario. Sigue la Gaviota de Bonaparte pero la guanaguanare no fue localizada. Además, 6 Gaviotas cabecinegras, 4 Charranes patinegros, 4 Zarapitos trinadores, 24 Archibebes claros, 2 Vuelvepiedras y varias Lavanderas boyeras, entre otras cosas.
4.4.06
4 de abril de 2006: 7 Vencejos en el Obelisco
Hoy a primera hora eran ya 7 los Vencejos comunes en la zona del Obelisco de A Coruña. Uno de ellos entró en uno de los huecos de la colonia y gritó desde allí algo que no entendí, pero me sonó a “¡Hogar, dulce hogar!”.
3 de abril de 2006: Muy poca cosa...
Primer día de calor de verdad de este año en la ría. Aquí y allá, gentes echadas en la hierba, muy blanquitos todos, pero empeñados en corregir esa situación. En el paseo, todo el mundo va y viene con la chaqueta colgada del brazo. A través del telescopio, la otra orilla reverbera, y apenas veo más que 5 ó 6 reidoras en las isletas de limo y arena. El censo final es de no más de 50. Cuando llego hay bajamar, y al marcharme la pleamar es ya notable. Al mismo tiempo, ha comenzado a soplar un fresco viento del NE que alivia un poco del bochorno.
6 Garzas, 5 Zarapitos trinadores, 2 Vuelvepiedras y otros tantos Ostreros, 1 Gavión de primer invierno, 1 Chorlito gris, 4 Gaviotas cabecinegras, 4 Cormoranes grandes y 24 Archibebe claros. Esto, las reidoras, y unas cuantas decenas de gaviotas sombrías y patiamarillas, demasiado lejanas como para asegurar su identificación, es todo lo que hay. Muy poca cosa...
Este es uno de los Archibebes claros:
6 Garzas, 5 Zarapitos trinadores, 2 Vuelvepiedras y otros tantos Ostreros, 1 Gavión de primer invierno, 1 Chorlito gris, 4 Gaviotas cabecinegras, 4 Cormoranes grandes y 24 Archibebe claros. Esto, las reidoras, y unas cuantas decenas de gaviotas sombrías y patiamarillas, demasiado lejanas como para asegurar su identificación, es todo lo que hay. Muy poca cosa...
Este es uno de los Archibebes claros:
3.4.06
3 de abril de 2006: primeros Vencejos en A Coruña
Hoy por la mañana, a eso de las 07:30, y al pasar junto al Obelisco camino de la oficina, ví los dos primeros Vencejos comunes del año en A Coruña. Allí mismo, en un edificio que hace esquina, tienen una pequeña colonia instalada en unas cajas de persianas. Con los Venejos siempre llega definitivamente la primavera. Este año se han adelantado 15 días con respecto a los anteriores. Ya van 75 especies, contando con el Verdecillo del otro día.
Aprovecho y cuelgo una foto tomada ayer en la ría, en la que se aprecia muy bien la diferencia entre las gaviotas reidora y Bonaparte (que es la que está en primer plano):
Aprovecho y cuelgo una foto tomada ayer en la ría, en la que se aprecia muy bien la diferencia entre las gaviotas reidora y Bonaparte (que es la que está en primer plano):
2.4.06
2 de abril de 2006: Demasiado follón
Llegamos Ana y yo a la ría a media tarde, después de hacer todo un circuito ornitológico por el norte de las provincias de A Coruña y Lugo que nos ha llevado a ver desde Págalos grandes o Pardelas pichonetas a Cigüeñas blancas y Mosquiteros ibéricos en plena parada, entre otras muchas cosas. Durante todo el día gigantescas nubes han circulado sobre nuestras cabezas bajo un cielo de un azul casi doloroso, en ocasiones descargando gruesas gotas de lluvia, y siempre ajustando su rumbo al de un intenso viento del suroeste. Ya en o Burgo, la situación meteorológica parece despejarse, para delicia de un sinfín de gentes que recorren el paseo marítimo. Nada más bajar del coche y montar el telescopio, un cohete rasga el cielo y revienta sobre las azoteas de Perillo, al tiempo que un par de cometas se alzan ligeras desde los prados inmediatos al Jardín botánico. A lo lejos, la tribu de Gaviotas reidoras que aún permanece aquí levanta el vuelo con urgencia. A pesar del susto que sin duda las estremece, siguen siendo extraordinariamente elegantes. Apenas hay ave que no lo sea ahí en el aire. Las cometas giran sobre sí amarradas a los puños de sus dueños, en ocasiones dibujando notables trazos de color, pero incapaces de siquiera parecerse a una sola de esas gaviotas blancas de patas embarradas, plumas a medio mudar y áspera voz de supervivientes profesionales. Los días que persiguen insectos voladores sobre la ría no hay cometa china que iguale su enloquecida destreza.
Al rato alcanzan la marisma 57 Ostreros. Hacía días que no los veía, y hoy ha sido sin duda el cohete el que los ha traído hasta aquí, pues en pleamar suelen dormitar a menudo en las rocas de Santa Cristina o en la misma punta de la flecha arenosa de la playa (precisamente en pleamar han coincidido mis recientes visitas). De allí llegan. También las garzas (7) y Garcetas (14) están alteradas, y eso que (perdón) tienen los huevos pelados de aguantar de todo en esta ría. Pero las cometas no les merecen la menor confianza. Cuando un par de lanchas fueraborda pasan cerca de ellas rasgando la superficie de la ría, ls garzas se largan a la otra orilla. Luego, poco a poco regresan las reidoras del fondo del estuario. Son en torno a unas 150. Entre ellas descubro a las gaviotas guanaguanare y Bonaparte, y a una sola cabecinegra, de primer invierno. Luego cuento 5 Zarapitos trinadores, 4 Correlimos comunes, 5 Archibebes claros... Y veo mi primera Lavandera boyera del año (van 73 especies) en la marisma, un precioso macho. No está menos inquieto que el resto de aves. Hay demasiado follón. “Hoy están aquí todos los humanos del entorno”, habrán pensado, “no falta ni el tipejo del telescopio”.
Al rato alcanzan la marisma 57 Ostreros. Hacía días que no los veía, y hoy ha sido sin duda el cohete el que los ha traído hasta aquí, pues en pleamar suelen dormitar a menudo en las rocas de Santa Cristina o en la misma punta de la flecha arenosa de la playa (precisamente en pleamar han coincidido mis recientes visitas). De allí llegan. También las garzas (7) y Garcetas (14) están alteradas, y eso que (perdón) tienen los huevos pelados de aguantar de todo en esta ría. Pero las cometas no les merecen la menor confianza. Cuando un par de lanchas fueraborda pasan cerca de ellas rasgando la superficie de la ría, ls garzas se largan a la otra orilla. Luego, poco a poco regresan las reidoras del fondo del estuario. Son en torno a unas 150. Entre ellas descubro a las gaviotas guanaguanare y Bonaparte, y a una sola cabecinegra, de primer invierno. Luego cuento 5 Zarapitos trinadores, 4 Correlimos comunes, 5 Archibebes claros... Y veo mi primera Lavandera boyera del año (van 73 especies) en la marisma, un precioso macho. No está menos inquieto que el resto de aves. Hay demasiado follón. “Hoy están aquí todos los humanos del entorno”, habrán pensado, “no falta ni el tipejo del telescopio”.
31.3.06
31 de marzo de 2006: Así suena una tregua
Lleva luciendo el sol toda la mañana sobre A Coruña. Es un día de tregua entre las lluvias y vientos que han venido golpeando esta esquina del mundo y las que, según dicen, lo harán de nuevo mañana. En el Paseo de los Puentes, y desde lo alto de un árbol, un Verdecillo expresa como nadie esta situación. Pequerrenchiño como es, llena el parque con su melodía. Así suena una tregua.
29.3.06
29 de marzo de 2006: Todavía un Bisbita
Hacía ya días que no veía un Bisbita, y hoy he descubierto uno en el Jardín Botánico de Culleredo, junto a la ría. Las nubes pasaban veloces sobre él y yo, descargando guresas pero escasas gotas. Al otro lado, en la ría, y mientras subía la marea, conté 3 Agachadizas comunes. Esta es una de ellas:

Un total de 9 Garzas reales y 29 Garcetas se apretaban mientras tanto en su resposadero habitual en el extremo de la marisma. No lejos seguían los 13 Correlimos comunes de ayer, 11 Vuelvepiedras, 22 Archibebes claros, 1 Chorlito gris (el “sano”; al otro no lo ví... Mal asunto), 4 Andarríos chicos, y estos 5 zarapitos trinadores (2 más que ayer):

En los prados, al abrigo del temporal, 185 Gaviotas reidoras y la guanaguanare. A la Bonaparte no la encontré, ni a ninguna Cana. También una bandada de 20 Estorninos negros, al menos tres parejas de Lavandera blanca y pequeños grupos de Pardillo vulgar.
Trozo de conversación escuchado tras de mí al paso de dos caballeros: “...yo digo que entre Málaga y aquí tiene que haber unos cuantos sitios para pescar robalizas”. Como siempre, me quedo deseando saber más.

Un total de 9 Garzas reales y 29 Garcetas se apretaban mientras tanto en su resposadero habitual en el extremo de la marisma. No lejos seguían los 13 Correlimos comunes de ayer, 11 Vuelvepiedras, 22 Archibebes claros, 1 Chorlito gris (el “sano”; al otro no lo ví... Mal asunto), 4 Andarríos chicos, y estos 5 zarapitos trinadores (2 más que ayer):

En los prados, al abrigo del temporal, 185 Gaviotas reidoras y la guanaguanare. A la Bonaparte no la encontré, ni a ninguna Cana. También una bandada de 20 Estorninos negros, al menos tres parejas de Lavandera blanca y pequeños grupos de Pardillo vulgar.
Trozo de conversación escuchado tras de mí al paso de dos caballeros: “...yo digo que entre Málaga y aquí tiene que haber unos cuantos sitios para pescar robalizas”. Como siempre, me quedo deseando saber más.
28 de marzo de 2006: Más idas y venidas
De nuevo en la ría, a media tarde y en compañía de Damián y Atocha, que se llegan desde Zamora, sobre todo para ver las dos gaviotas americanas. Cuando aparecen ya les he localizado la guanaguanare:

Al rato, descubrimos la Bonaparte mientras nada plácidamente entre las reidoras. La pleamar sigue siendo estupenda, de modo que tenemos que buscar a los limícolas tras las frondas de verdolagas y juncos.
Novedades de hoy: las Agujas colinegras no aparecen por ninguna parte, de modo que puede ser que se hayan largado. Los Correlimos comunes, que ayer eran sólo 3, son hoy 13. Han entrado unos pocos, por lo tanto. Todos dormían como benditos:

Sólo hay 4 Cormoranes grandes (ayer eran 8), y 3 Gaviotas cabecinegras (ayer 7), 3 Zarapitos trinadores (eran 6) y 23 Archibebes claros (20 ayer). Los Chorlitos grises siguen siendo 2, y el pobrecito del ala rota sigue tirando. Se posa un poco de lado (es el que está en primer plano), y constantemente hace un movimiento espasmódico con el hombro derecho, como queriendo recoger el ala que le cuelga:

El resto de especies se mantiene más o menos igual, salvo en el caso de las reidoras, que han subido de 250 a 320 aves, la inmensa mayoría de segundo año.
Un par de buitrones va y viene sobre la marisma, y en los prados Damián y Atocha han visto una Lavandera boyera, que es la primera del año en la zona, recién llegada de África. ¡Bienvenida!
Luego Damián y yo nos vamos a los pantalanes de San Antón, donde sigue la Vuelvepiedras canadiense, y con ella 51 Vuelvepiedras más. También un primer invierno de Gaviota argéntea y 1 Charrán patinegro. Este último es “nuevo”: no lo había visto previamente por aquí, así que está en paso. Es un ave de segundo año que aún muda algunas plumas de vuelo.

Al rato, descubrimos la Bonaparte mientras nada plácidamente entre las reidoras. La pleamar sigue siendo estupenda, de modo que tenemos que buscar a los limícolas tras las frondas de verdolagas y juncos.
Novedades de hoy: las Agujas colinegras no aparecen por ninguna parte, de modo que puede ser que se hayan largado. Los Correlimos comunes, que ayer eran sólo 3, son hoy 13. Han entrado unos pocos, por lo tanto. Todos dormían como benditos:

Sólo hay 4 Cormoranes grandes (ayer eran 8), y 3 Gaviotas cabecinegras (ayer 7), 3 Zarapitos trinadores (eran 6) y 23 Archibebes claros (20 ayer). Los Chorlitos grises siguen siendo 2, y el pobrecito del ala rota sigue tirando. Se posa un poco de lado (es el que está en primer plano), y constantemente hace un movimiento espasmódico con el hombro derecho, como queriendo recoger el ala que le cuelga:

El resto de especies se mantiene más o menos igual, salvo en el caso de las reidoras, que han subido de 250 a 320 aves, la inmensa mayoría de segundo año.
Un par de buitrones va y viene sobre la marisma, y en los prados Damián y Atocha han visto una Lavandera boyera, que es la primera del año en la zona, recién llegada de África. ¡Bienvenida!
Luego Damián y yo nos vamos a los pantalanes de San Antón, donde sigue la Vuelvepiedras canadiense, y con ella 51 Vuelvepiedras más. También un primer invierno de Gaviota argéntea y 1 Charrán patinegro. Este último es “nuevo”: no lo había visto previamente por aquí, así que está en paso. Es un ave de segundo año que aún muda algunas plumas de vuelo.
28.3.06
27 de marzo de 2006: ¡Y una Golondrina común!
Pues eso, que olvidaba mencionar la observación de una golondrina común sobre la ría este 27 de marzo. Es la primera que veo por la zona este año, y eso que por ejemplo en el embalse de Cecebre ya llevan ya un tiempo. Con ella el número de especies observado en 2006 suma ya 72.
27.3.06
27 de marzo de 2006: Desbandada general
Hoy soplaba menos el viento, que aún así zurraba de lo lindo. En la ría la pleamar era extrema. Al poco de llegar yo todas las gaviotas se levantaron asustadas. Sobre ellas volaba en círculos un macho adulto de Halcón peregrino (especie nº 71), en actitud de renunciar a cazar ya nada por allí. ¿Cómo se ve una desordenada espiral de gaviotas desde arriba? Probablemente como una nube de meteoritos en la que no es aconsejable penetrar con tu nave espacial.
O el temporal del sur ha animado a la gran mayoría de aves a largarse, o en su reloj interno sonó la melodía que señala la hora de partir hacia el norte, o yo andaba hoy muy espeso, incapaz de descubrirlas entre la vegetación.
Por ejemplo, sólo había ya 3 Correlimos comunes (45 la semana pasada), 6 Garzas reales (había 20), 8 Cormoranes grandes (había 21), 7 Gaviotas cabecinegras (¡eran 95!), todas de primer invierno, o 2 Chorlitos grises (frente a a 16)... Uno de estos últimos, por cierto, era el del ala rota, que lleva con ella colgando desde al menos el día 13 de marzo. Hoy no tenía mal aspecto... Salvo por el ala, claro.
También había 8 Andarríos chicos, 21 garcetas comunes, 6 Zarapitos trinadores, 2 Charranes patinegros, 20 Archibebes claros, 2 Vuelvepiedras, 2 Agujas colinegras (una de ellas nueva en la zona, con el plumaje nupcial a medio completar), 1 Gaviota cana de primer invierno, 32 Gaviotas sombrías, 10 patiamarillas y no más de 250 reidoras. Seguían la Bonaparte y la guanaguanare.
En los prados, una pequeña bandada de 21 estorninos negros y varias Lavanderas blancas. Ni rastro de Lavanderas enlutadas o Bisbitas.
A continuación, tres fotos de hoy. En la primera, dos de los Andarríos descansan en la pleamar. En la segunda una pareja de Ánades lavancos se solaza en un charco entre las margaritas. El macho permanece atento a cuanto les rodea mientras que la hembra se acicala. Poco más allá, una Urraca se busca la pitanza.


O el temporal del sur ha animado a la gran mayoría de aves a largarse, o en su reloj interno sonó la melodía que señala la hora de partir hacia el norte, o yo andaba hoy muy espeso, incapaz de descubrirlas entre la vegetación.
Por ejemplo, sólo había ya 3 Correlimos comunes (45 la semana pasada), 6 Garzas reales (había 20), 8 Cormoranes grandes (había 21), 7 Gaviotas cabecinegras (¡eran 95!), todas de primer invierno, o 2 Chorlitos grises (frente a a 16)... Uno de estos últimos, por cierto, era el del ala rota, que lleva con ella colgando desde al menos el día 13 de marzo. Hoy no tenía mal aspecto... Salvo por el ala, claro.
También había 8 Andarríos chicos, 21 garcetas comunes, 6 Zarapitos trinadores, 2 Charranes patinegros, 20 Archibebes claros, 2 Vuelvepiedras, 2 Agujas colinegras (una de ellas nueva en la zona, con el plumaje nupcial a medio completar), 1 Gaviota cana de primer invierno, 32 Gaviotas sombrías, 10 patiamarillas y no más de 250 reidoras. Seguían la Bonaparte y la guanaguanare.
En los prados, una pequeña bandada de 21 estorninos negros y varias Lavanderas blancas. Ni rastro de Lavanderas enlutadas o Bisbitas.
A continuación, tres fotos de hoy. En la primera, dos de los Andarríos descansan en la pleamar. En la segunda una pareja de Ánades lavancos se solaza en un charco entre las margaritas. El macho permanece atento a cuanto les rodea mientras que la hembra se acicala. Poco más allá, una Urraca se busca la pitanza.


26 de marzo: Un charrán en el temporal
Domingo de feroz ventarrón. Vuelan las nubes negras, grises y blancas bajo un cielo de aún más nubes desgarradas. Vuelan las lonas que cubren alguna fachada en obras. Vuelan basuras, las hojas de algunos periódicos, un guante de lana. Vuela la espuma de las olas estrellándose en las rocas. Vibran con furia los cables y mástiles de los yates del náutico, que se remueven inquietos en sus pantalanes víctimas de una suerte de histeria colectiva. Los escasos paseantes miramos con aprensión a un gigantesco telón de lluvia de color ceniza que se acerca por el sur. Todo el paisaje vocifera.
Un Charrán patinegro pesca con éxito junto al Castillo de San Antón. Se cuelga de una racha de viento, desciende por otra, se remonta en la tercera y termina por negarlas a todas zambulléndose justo donde precisa para capturar un pececillo. Se lo traga y empieza de nuevo. Y otra vez. Sus blanquísimas plumas juegan con la cambiante luz, y cuando emerge de los anillos concéntricos que sus caídas dibujan en el agua, se estremece como si renaciera. Lo contemplo embobado. Hago mía esa danza que desafía las fuerzas de la atmósfera y de la gravedad, ese vigor emanado de la ligereza y la sabiduría.
Cuando llega el chaparrón, el Charrán se retira a los pantalanes con otros cuatro de su especie. Están de paso, y se quedan a dormir. Es probable que mañana ya no estén aquí, que continúen su camino hacia el norte. Hoy nuestro avión no pudo aterrizar en el aeropuerto de A Coruña y fue desviado hacia Lavacolla. Dijo el comandante que hacía demasiado viento. Por supuesto: los charranes no saben pilotar aviones.
Un Charrán patinegro pesca con éxito junto al Castillo de San Antón. Se cuelga de una racha de viento, desciende por otra, se remonta en la tercera y termina por negarlas a todas zambulléndose justo donde precisa para capturar un pececillo. Se lo traga y empieza de nuevo. Y otra vez. Sus blanquísimas plumas juegan con la cambiante luz, y cuando emerge de los anillos concéntricos que sus caídas dibujan en el agua, se estremece como si renaciera. Lo contemplo embobado. Hago mía esa danza que desafía las fuerzas de la atmósfera y de la gravedad, ese vigor emanado de la ligereza y la sabiduría.
Cuando llega el chaparrón, el Charrán se retira a los pantalanes con otros cuatro de su especie. Están de paso, y se quedan a dormir. Es probable que mañana ya no estén aquí, que continúen su camino hacia el norte. Hoy nuestro avión no pudo aterrizar en el aeropuerto de A Coruña y fue desviado hacia Lavacolla. Dijo el comandante que hacía demasiado viento. Por supuesto: los charranes no saben pilotar aviones.
21.3.06
21 de marzo: La ría desde el aire
Mañana me voy a Londres por unos días, hasta el domingo. Durante ese tiempo este Blog se tomará un descanso. Si mientras tanto alguno de vosotros visita la ría o pajarea por la zona que aquí se cubre, os agradeceré que me enviéis vuestras observaciones (lo mismo que para cualquier otro día del año, claro), o por ejemplo las colguéis en vuestro propio blog.
Cuando el avión abandone el aeropuerto de Alvedro, la ría se verá más o menos así:

Y aún más arriba así, con A Coruña al fondo:

”A vista de pájaro”, que dirían algunos. ¿O no? Esto es algo que me pregunto a menudo. De hecho, ahora que se inicia el paso prenupcial, vuelve a intrigarme por qué motivo la ría no es un lugar más frecuentado por aves en paso, cuando alberga durante el invierno poblaciones razonablemente notables, a nivel regional, de algunas de ellas. Si en abril y mayo acudes a Baldaio o Valdoviño (por poner dos ejemplos próximos) con motivo de un día de repentino y fuerte viento del NE tras varios días de SW, te puedes poner las botas a ver Correlimos gordos y comunes, Chorlitejos grandes, Agujas... Aquí, en la ría do Burgo, entran mucho en esas fechas estas últimas (las Agujas) y los Zarapitos trinadores (que por otro lado están entonces por todas partes), pero no tanto el resto de especies. ¿Será que la extraordinaria presión humana que sufre el humedal les aconseja buscar otro mejor (es decir, que aquí no hay quien descanse)? ¿Será que de un vistazo deciden que los recursos aquí disponibles no son los idóneos? ¿Será que pasan de alrgo, sin apenas enterarse, debido a estar más “escondido” este enclave, geográficamente hablando, que otros? Si en esas fechas seguís la migración en la ría de Avilés a través del Blog de El Yepa, ya veréis vaya diferencia (al menos eso auguran los censos de hace años publicados en los Anuarios de la COA). Y eso que allí la presión de carácter industrial es allí mucho mayor.
Pero a lo que iba: ¿cuántas de estas aves “caen” del cielo (y disfrutan así de una vista similar a la que yo veré desde la ventanilla del Airbus), y cuántas lo hacen costeando, o volando a baja altura...? A las que entran desde el mar, al detectar en él señales que delatan la existencia de un estuario, ¿les supondrá una barrera la combinación de la edificada lengua de arena de Santa Cristina y el puente de El Pasaje?
Encantado de compartir estas dudas con vosotros, no hay de qué. Pinchando en “Comments”, aquí abajo a la derecha, podéis dejar vuestras impresiones al respecto.
Cuando el avión abandone el aeropuerto de Alvedro, la ría se verá más o menos así:

Y aún más arriba así, con A Coruña al fondo:

”A vista de pájaro”, que dirían algunos. ¿O no? Esto es algo que me pregunto a menudo. De hecho, ahora que se inicia el paso prenupcial, vuelve a intrigarme por qué motivo la ría no es un lugar más frecuentado por aves en paso, cuando alberga durante el invierno poblaciones razonablemente notables, a nivel regional, de algunas de ellas. Si en abril y mayo acudes a Baldaio o Valdoviño (por poner dos ejemplos próximos) con motivo de un día de repentino y fuerte viento del NE tras varios días de SW, te puedes poner las botas a ver Correlimos gordos y comunes, Chorlitejos grandes, Agujas... Aquí, en la ría do Burgo, entran mucho en esas fechas estas últimas (las Agujas) y los Zarapitos trinadores (que por otro lado están entonces por todas partes), pero no tanto el resto de especies. ¿Será que la extraordinaria presión humana que sufre el humedal les aconseja buscar otro mejor (es decir, que aquí no hay quien descanse)? ¿Será que de un vistazo deciden que los recursos aquí disponibles no son los idóneos? ¿Será que pasan de alrgo, sin apenas enterarse, debido a estar más “escondido” este enclave, geográficamente hablando, que otros? Si en esas fechas seguís la migración en la ría de Avilés a través del Blog de El Yepa, ya veréis vaya diferencia (al menos eso auguran los censos de hace años publicados en los Anuarios de la COA). Y eso que allí la presión de carácter industrial es allí mucho mayor.
Pero a lo que iba: ¿cuántas de estas aves “caen” del cielo (y disfrutan así de una vista similar a la que yo veré desde la ventanilla del Airbus), y cuántas lo hacen costeando, o volando a baja altura...? A las que entran desde el mar, al detectar en él señales que delatan la existencia de un estuario, ¿les supondrá una barrera la combinación de la edificada lengua de arena de Santa Cristina y el puente de El Pasaje?
Encantado de compartir estas dudas con vosotros, no hay de qué. Pinchando en “Comments”, aquí abajo a la derecha, podéis dejar vuestras impresiones al respecto.
20.3.06
20 de marzo: Con Pablo y dos chicas americanas
La foto del día:

Nos vinimos hoy a la ría Pablo Gutiérrez y yo con intención de echar una ojeada a estas dos chicas americanas, y he aquí que posan juntas, si bien con una actitud algo pasota. Claro que la cara de fumada de la Gaviota guanaguanare (en primer plano) tampoco le ayuda. La Bonaparte (detrás) se dedicó la mayor parte del tiempo a depredar dípteros entre y sobre las margaritas. Es decir, a papar moscas (literalmente).
Más fotos de la Gaviota de Bonaparte. En la que muestra las alas a la afición se le aprecian muy bien los rasgos típicos de las plumas de vuelo:


Siguen las 3 espátulas de ayer, y con idéntico apetito. Hay un Archibebe claro más (total 24), 16 Chorlitos grises, y sólo 2 Zarapitos trinadores.
Por otro lado, y acaso debido al temporal de lluvias que sigue empapando este rincón del mundo, se produjo hoy un importante subidón de Gaviotas cabecinegras: 25 adultas, 35 de 2º invierno y otras 35 de 1º invierno, 95 ejemplares en total. Algunos de los adultos, con las alas semicaídas, el pecho hinchado y la frente alta, emitían ásperos maullidos mientras caminaban en círculos, a veces por parejas.
Luego nos fuimos a tomar un café y a comentar las observaciones de las americanas, que hoy fueron muy chulas, pues al llover hay poca gente enel paseo, y las gaviotas se animan a acudir a los prados. La guanaguanare se siente de lo más cómoda entre las flores:

Nos vinimos hoy a la ría Pablo Gutiérrez y yo con intención de echar una ojeada a estas dos chicas americanas, y he aquí que posan juntas, si bien con una actitud algo pasota. Claro que la cara de fumada de la Gaviota guanaguanare (en primer plano) tampoco le ayuda. La Bonaparte (detrás) se dedicó la mayor parte del tiempo a depredar dípteros entre y sobre las margaritas. Es decir, a papar moscas (literalmente).
Más fotos de la Gaviota de Bonaparte. En la que muestra las alas a la afición se le aprecian muy bien los rasgos típicos de las plumas de vuelo:


Siguen las 3 espátulas de ayer, y con idéntico apetito. Hay un Archibebe claro más (total 24), 16 Chorlitos grises, y sólo 2 Zarapitos trinadores.
Por otro lado, y acaso debido al temporal de lluvias que sigue empapando este rincón del mundo, se produjo hoy un importante subidón de Gaviotas cabecinegras: 25 adultas, 35 de 2º invierno y otras 35 de 1º invierno, 95 ejemplares en total. Algunos de los adultos, con las alas semicaídas, el pecho hinchado y la frente alta, emitían ásperos maullidos mientras caminaban en círculos, a veces por parejas.
Luego nos fuimos a tomar un café y a comentar las observaciones de las americanas, que hoy fueron muy chulas, pues al llover hay poca gente enel paseo, y las gaviotas se animan a acudir a los prados. La guanaguanare se siente de lo más cómoda entre las flores:
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