11.9.06

B&B (Birding in the Burgo). Por Ricard Gutiérrez

Qué bueno es tener una zona de pajareo cerca de casa o del trabajo. O de las jornadas sobre mareas negras! Tal vez porque vengo de una zona mediterránea donde las playas abundan, no sentí la necesidad imperiosa de sumergirme en las (sorprendentemente variables a causa de la marea) aguas de Santa Cruz, Oleiros, como otros participantes en el seminario de mareas negras que se celebró estos dias allí. Por contra, la ‘llamada de la selva’ en forma de Larus philadelphia era una tentación demasiado grande como para dejarla pasar, máxime si sólo estaba a pocos kilómetros de donde estábamos. Por eso al llegar al workshop, un par de horas antes del inicio del workshop el 7.9 la decisión de ir a dar una vuelta por O’Burgo estaba decidida. Taxi al canto y ‘cap a la ria’.

La ría, gracias a las indicaciones telefónicas de Antonio Sandoval, fue fácil de encontrar. Y las aves también. Cerca de unos juncales (más bien ‘en los juncales’ por la marea alta), se agolpaban garzas reales, garcetas, gaviotas de tamaño mediano y limícolas que saltaban por aquí y por allá. Al lado, pocos paseantes bajo el tórrido sol de A Coruña. ¿Pero aquí no llovía y hacía humedad? Estaba pasándolas canutas bajo unas condiciones climáticas familiares pero que no me esperaba encontrar aquí. Un sol de justicia (o del carallo), vaya. El rápido escaneo de las reidoras no produjo nada raro fuera de unas cuantas cabecinegras aquí y allá. Las michahellis lusitanicus sí que atraian la atención porque ciertamente eran algo ‘diferentes ‘ de las nuestras del mediterráneo. Y entre medio, lo mejor del momento, el sonido de chorlitejos grandes, correlimos comunes, zarapitos trinadores y vuelvepiedras virtualmente peleándose por estar en seco ante la marea viva que les estaba prácticamente ‘comiendo’ la zona disponible. Un grupo de unos 15 ostreros también resultó interesante. Además, lavanderas boyeras y pechiazules (hasta cinco o seis juntos) amenizaban la soleada tarde.


En la foto: macho de L.svecica en O Burgo el 7.9.06 por la tarde (R.Gutiérrez)

El caso es que tenía intención de aprovechar la visita para quedar con ‘o Rei’ José Luis Rabuñal, para saludar a este amigo y de paso comentar algunas cosas sobre el comité de rarezas. Y así quedamos por teléfono mientras buscaba la philadelphia. Así, la cierta frustración de no ver por ninguna parte a la Bonaparte se compensó con el encuentro con José Luis que venía andando desde el puente de Pasajes, tapado como podía para resistir la chicharra que nos caía encima. Parece que exagere, pero habríais de haber estado allí... En aquel momento de sudadera constante y de sol abrasándome la nuca (no traje protector solar, ni aftersun que me hizo falta y no exagero!) ya dejaba la algarabía de la zona cuando un limícola, familiar, pero sorprendente, me pasó volando por encima emitiendo un ‘priiit’ dirección al cercano jardín botánico. Sin duda alguna un Calidris pero más grande que los alpina de la ría, sin casi franja alar y más alilargo, con rectrices externas pálidas. Un melanotos! me dije. Pero visto brevemente, ‘de culo’ y en vuelo, o sea, lo que no quisiera yo para una observación enviada al comité de rarezas... Había de verlo mejor. En ese mismo momento suena el móvil y es José Luis. Las 16:38. Acabo de ver un melanotos! Pero lo viste bien? No, marchó volando y se metió en el jardín... Lo busco sin encontrarlo. El jardín vallado y que no se puede entrar. Y el sol abrasador que nos machaca. Como que no veo charco alguno en el jardín donde estaban regando decido con José Luis de marcharnos e ir a tomar algo para comentar la jugada (no tenía nada en el estómago desde las 8 de la mañana...). Que hacía sin embargo un melanotos en agua salada?... En fin, que cuando vuelvo al workshop y le comento la jugada a Antonio Sandoval y Andrés Bermejo (la de la ausencia de la Bonaparte y lo del melanotos) me comentan que la del limícola sería la primera cita para la ría... Total, que habrá que volver a ver si se ve la gaviota, y el presunto pectoral, por rara que pareciese tanto la cita como el hecho que se metiese en un jardín sin charco alguno.?¿.

Segundo intento

El dia 8, después de las maratonianas sesiones de mareas negras, petróleo, araos muertos y posibilidades de prevenir estos desgraciados casos, decidimos airearnos un poco y volver a O Burgo, eso sí, a las 18:30, ya con una temperatura más agradable. Pero con la ‘hora de caducidad’ a las 19:30 porque los horarios europeos de cena del workshop nos imponen una cena (casi merienda para nosotros) demasiado tempranera para nuestro gusto. En fin, a disfrutar de los bichos, y a ver si aparece la dichosa gaviota de la marca de queso fundido en el Burgo, nos vamos Maria, Antonio Sandoval, Andrés Bermejo y el que subscribe. Una compañía de lujo sin duda.


En la foto: "Homo burguensis" macho adulto, en primer término, acompañado de "Larus michahellis lusitanicus", digo de Andrés Bermejo en el muro de la ría, paxareando la tarde del 8.9.06 (R.Gutiérrez)

Sin suerte con respecto a la gaviota rara pero con observaciones de calidad sobre la avifauna local (los limícolas del dia anterior –el raro no-, gaviotas ‘vulgaris’ y algún pechiazul), al menos María disfrutó de los escurridizos Luscinia del saladar, otra vez en marea alta. Sin la gaviota (2º fracaso en 2º dia consecutivo) volvemos a la hora de los dibujos animados de la tele a cenar...

Y al tercer intento...

Minados por el desánimo gaviotil, el día 9 no hubo tercer intento. Por contra, fuimos a visitar en las dos horas antes de la cena el embalse de Cecebre, lugar de interesantes observaciones pasadas de rarezas y que acoge interesantes poblaciones de Phylloscopus ibericus, un ave que pese a ser frecuente en Galicia no lo es en la otra punta noroeste peninsular y de la que siempre se agradece su observación.

El día 10 sin embargo había de ser el dia de autos para el gran birding. Nos habíamos de levantar a las 05:10 para ir a anillar al estuario del Anllons, a la mítica ensenada de la Insua. Esto que de por sí ya es algo durillo a cierta edad, lo es más cuando viene acompañado de la víspera etílica protagonizada por los contertulios nórdicos y centro-europeos del workshop de la cual miramos de escaparnos con suerte diferente algunos de los locales. El caso es que marchando para anillar a las 5:45 saludamos a los que cerraban los bares y se dirigian al hotel a aquellas horas, si bien dudo de que se acuerden de que nos hubiesen visto... Después de varias aventuras con la maleta embutida entre telescopios, redes y guias, y de anillar algunas interesantes aves en Ponteceso en la agradable compañía de Alberto Monteagudo, Diana y Antia; de estar paxareando con Luís José Salaverri y de andar persiguiendo una pardela cenicienta borealis muerta, sin ver gran cosa y habiendonos encontrado con Roberto Bao en Malpica es la hora de ir al aeropuerto a que vuelva a casa. Sin philadelphia y con unos cuantos sms hablando de Tryngites por aquí y rubripes por allá (grr)... Eso sí, con un pulpo a feira y un Raxo de Malpica que no os explico como estaban... Pues bien. Aeroporto da Coruña, 17:50. Iberia. Vuelo a Barcelona. Cancelado. Apa, mu buenas, no hay vuelo ‘porque no tenemos pilotos’. Comorrrrrrrrrrrrr? Supongo que la cara que le puse a la señora que estaba en el mostrador no dejaba lugar a dudas. El caso es que me metieron en un vuelo de Spanair a las 23 horas. ...Y que ibamos a hacer allí toda la tarde? Pues ir otra vez a O Burgo. A la tercera va la vencida decían Toño y Roberto. Más cansados que la cabra de la legión nos fuimos para la ría a ver que tal. A diferencia de las anteriores visitas había gente por todos lados, Y con una marea (muy) alta. Pero sin philadelphia otra vez, y con un telescopio prestado por vicisitudes del dia, Toño grita con una sonrisa en la cara ‘el melanotos!’ y efectivamente, allí estaba el ‘mardito roeor’ andando por medio de las Suaeda y los Juncus intentando comer algo... Ves, ves!! Decía yo, el del jueves! Y por si fuera poca prueba, en un momento dado levanta el vuelo y se mete en el césped al lado del jardín botánico, emitiendo el mismo reclamo de dias antes y mostrando el mismo comportamiento. La misma ave se mostraba descaradamente ante nosotros tres, dejándose fotografiar, videograbar a través del telescopio e incluso mostrar a conocidos que pasaban por allí de paseo. Eran las 19 horas. Luego nos enteramos que a las 17h Amadeo Pombo también lo había visto. Tanto daba, el caso es que perdiendo el avión, ganamos el Correlimos. Que observación! Hasta a simple vista se veía... Un gavión joven y las gaviotas habituales, incluyendo una cabecinegra anillada en el tarso, imposible de leer, junto a un alcotán intentando cazar una pobre collalba gris migratoria que se escapó ‘por los plumones’, amenizaron la tarde de domingo que daba por acabada mi acelerada estancia en A Coruña.


En la foto: el correlimos pectoral del Burgo. 10.9.2006 (Ricard Gutiérrez)

O Burgo me resultó familar. Un lugar cercano, tal vez no el mejor del mundo para algunos pero sí donde las aves se ven cerca y donde disfrutas yendo a ver que cosa aparece cada día. Uno de esos lugares que vuelves porque disfrutas. Seguro que cada uno de nosotros tenemos uno parecido cerca. A veces es cuestión de descubrirlo. Yo desde luego ya tengo una ‘paradiña’ fija cada vez que aterrice por una u otra cuestión en A Coruña. No os lo perdáis.

Por Ricard Gutiérrez
http://www.rarebirdspain.net


Epílogo (este ya por por Antonio Sandoval)

Este domingo 10 empezó muy raro, a las 00:00 y con dos vodkas ya tripas adentro, hablando de la British Birdwatching Fair con el Ricard y rodeado de noruegos, estonios, italianos y otros gentilicios, participantes todos del workshop sobre mareas negras (los que más bebieron, bitánicos y franceses). Con apenas dos horas de sueño, y sin prismáticos ni telescopio por una jugarreta del destino… ¡Hala! ¡A pajarear por la Costa da Morte Norte! ¡A montar redes sin desayunar! Hasta las diez de la mañana, mi aspecto fue el de un polluelo caído del nido. El resto, lo ha contado muy bien el Ricard (no hay Bonaparte pero sí Pectoral, pero gracias a perder un vuelo, etc). Falta el epílogo. Y no es menos extraño: hoy lunes me llama Amadeo Pombo, para preguntarme si no encontraría yo en la ría una pieza de su adaptador para digiscoping, que dejó sin querer allí… Pues no… Por un mensaje de Damián a mi móvil, sé que éste y Atocha estuvieron también ayer en la ría, poco antes que nosotros. Les llama y ¡Bingo! Habían encontrado la pieza. Hace unos días escribí aquí que este Amadeo es un tipo con suerte.

Y además del Correlimos pectoral.. ¿Había otras cosas? ¡Pues claro! No oculto que el Pectoral me entusiasmó un poco de más. Pero no lo suficiente como para olvidar al resto de especies, las que me alegran cada jornada en la ría, y no sólo apareciendo de forma esporáfdica. Esto es lo que censamos:

11 Correlimos comunes
26 Chorlitejos grandes
12 Andarríos chicos
1 Aguja colipinta
2 Agujas colinegras
1 Archibebe común
2 Vuelvepiedras
1 Archibebe claro
11 zarapitos trinadores
1 Fumarel común de primer invierno
1 gavión de primer inv.
17 garzas reales
23 Garceta común
No contamos reidoras y cabecinegras, pues con la pleamar muchas abandonan el estuario.
Y intentando cenar algo, un Alcotán adulto y 1 Gavilán.

Buscamos por todos lados la Gaviota de Bonaparte, sin éxito. La última observación de que tengo noticia es del viernes 1, y realizada por Rubén Moreno-Opo y Bea Sánchez. Si alguien la relocaliza (cada día pajarea más gente por la ría), que avise.

Otra cosa más: estos días se han dejado ver en la ría varios Charrancitos (2 el 7 y 4 el 10). También los vimos ayer en paso activo hacia el oeste frente al cabo San Adrián (Malpica), en varios grupos pequeños.